Una investigación dirigida por el Royal Veterinary College sugiere que bloquear CDK8/19 podría proteger el cartílago, reducir la inflamación y modificar varios procesos implicados en la osteoartritis, pero aún se necesitan ensayos clínicos.
Un nuevo estudio dirigido por investigadores del Royal Veterinary College (RVC) ha identificado una prometedora diana farmacológica que, con el tiempo, podría cambiar la forma en que se trata la osteoartritis tanto en medicina humana como veterinaria.
Publicada en Bone Research el 25 de agosto de 2026, la investigación descubrió que inhibir proteínas conocidas como quinasas dependientes de ciclina 8 y 19 (CDK8/19) produjo efectos beneficiosos en las células del cartílago, las vías inflamatorias y los procesos relacionados con el hueso asociados a la osteoartritis (OA). La evidencia in vivo más sólida procedió de ratones que desarrollan la enfermedad de forma natural.
Los hallazgos son especialmente relevantes porque actualmente no existe ningún fármaco aprobado que modifique la enfermedad de la osteoartritis y que detenga o revierta de forma fiable el proceso patológico subyacente. Los tratamientos existentes tienen como objetivo principal controlar el dolor, preservar la movilidad y mejorar la calidad de vida.
Sin embargo, la investigación sigue siendo preclínica. Aún no se ha demostrado que el inhibidor revierta la osteoartritis en personas o en caballos vivos, y no es un tratamiento aprobado para la OA.

Hallazgos clave de un vistazo
| Área estudiada | Lo que encontraron los investigadores | Por qué es importante |
|---|---|---|
| Células del cartílago | La inhibición de CDK8/19 promovió genes asociados a un cartílago sano y, al mismo tiempo, suprimió procesos relacionados con la degeneración del cartílago y la mineralización anormal | Sugiere un posible efecto protector del cartílago |
| Modelos de células humanas | Los cambios beneficiosos se mantuvieron incluso en condiciones inflamatorias similares a las de la OA | Aporta evidencia de que el mecanismo es relevante para la biología humana |
| Células de cartílago de caballo | Los condrocitos equinos primarios mostraron cambios favorables en genes relacionados con el cartílago tras el tratamiento | Respalda una investigación adicional sobre la osteoartritis equina |
| Inflamación | El inhibidor redujo varias respuestas inflamatorias en modelos de macrófagos de laboratorio | La OA afecta a toda la articulación, no solo al cartílago |
| Ratones con osteoartritis | Los ratones tratados mostraron una mejora de la marcha y del rendimiento en cinta de correr, así como niveles más bajos de marcadores sanguíneos asociados a la inflamación y al estrés oxidativo | Aporta evidencia in vivo del potencial terapéutico |
| Estructura articular | El tratamiento alteró la composición del cartílago y redujo los puentes anormales mineralizados de la placa de crecimiento en el modelo murino | Sugiere efectos que van más allá del simple alivio del dolor |
| Uso clínico | Aún no establecido | Todavía se requieren ensayos en humanos y en medicina veterinaria |
Por qué la osteoartritis sigue siendo un gran desafío terapéutico
La osteoartritis es la forma de artritis más común del mundo. En lugar de ser simplemente una cuestión de «desgaste» del cartílago, ahora se entiende como una enfermedad de toda la articulación, que implica degeneración del cartílago, cambios en el hueso situado bajo el cartílago, inflamación, alteración del metabolismo celular y otros cambios estructurales.
La Organización Mundial de la Salud estima que aproximadamente 528 millones de personas vivían con osteoartritis en todo el mundo en 2019, más del doble de la cifra estimada en 1990. La rodilla es la articulación afectada con mayor frecuencia, seguida de la cadera y la mano.
Los síntomas comunes incluyen:
- dolor articular;
- rigidez;
- hinchazón;
- reducción de la amplitud de movimiento;
- dificultad para caminar o hacer ejercicio;
- pérdida progresiva de la función.
La enfermedad también representa un problema importante en medicina veterinaria.
La literatura equina publicada estima habitualmente que la OA afecta a alrededor del 50 % de los caballos de 15 años o más, con una prevalencia que aumenta de manera considerable en caballos muy mayores. La osteoartritis también es una causa importante de cojera equina, pérdida de rendimiento deportivo y reducción de la calidad de vida.
Esto convierte en un importante objetivo de investigación, tanto para la medicina humana como animal, una terapia capaz de cambiar la biología subyacente de la OA —en lugar de limitarse a controlar los síntomas—.
¿Qué son CDK8 y CDK19?
CDK8 y CDK19 son quinasas proteicas estrechamente relacionadas que intervienen en la regulación de la transcripción genética, influyendo esencialmente en qué programas celulares se activan o desactivan.
El equipo dirigido por el RVC se interesó por esta vía tras evaluar compuestos que se dirigen a mecanismos transcripcionales y epigenéticos.
Uno de los compuestos prometedores iniciales fue BI-1347. Otros experimentos llevaron a los investigadores a centrarse en otro potente inhibidor de CDK8/19 conocido como MSC2530818, o MSC-818.
Los investigadores estaban especialmente interesados en esta vía por sus efectos sobre los condrocitos, las células responsables de producir y mantener el cartílago.
La hipertrofia de los condrocitos puede ser una parte importante de la osteoartritis
Los condrocitos articulares sanos mantienen normalmente la matriz del cartílago que permite que las articulaciones se muevan con suavidad.
Sin embargo, en la osteoartritis algunos condrocitos empiezan a comportarse más como células implicadas en el crecimiento óseo normal. Entran en un proceso conocido como hipertrofia de los condrocitos, que se asocia con un metabolismo alterado del cartílago, mineralización y daño articular progresivo.
Los investigadores descubrieron que bloquear CDK8/19 desplazaba a los condrocitos hacia lo que describieron como un estado más proanabólico, anticatabólico y antihipertrófico.
En términos más sencillos, las células tratadas mostraron:
más actividad relacionada con el mantenimiento de un cartílago sano, mientras que mostraban menos actividad vinculada a la destrucción del cartílago y a la mineralización anormal.
Esta es una de las razones por las que la inhibición de CDK8/19 se considera una posible estrategia para modificar la enfermedad en la osteoartritis, en vez de ser simplemente otro método para controlar el dolor.
Se encontró evidencia en tejido humano con osteoartritis
La investigación no se basó exclusivamente en células de ratón.
Cuando los investigadores examinaron cartílago humano con osteoartritis, encontraron CDK8, MED12 y STAT1 fosforilado concentrados alrededor de las lesiones del cartílago, lo que respalda la posibilidad de que esta vía biológica esté implicada en la patología de la OA humana.
Las células mesenquimales humanas diferenciadas hacia cartílago también respondieron a la inhibición de CDK8/19 en experimentos de laboratorio. En condiciones inflamatorias diseñadas para imitar algunos aspectos de la OA, el tratamiento aumentó la expresión de varios genes asociados al cartílago y, al mismo tiempo, suprimió ADAMTS5, una enzima implicada en la degradación de la matriz cartilaginosa.
Esto hace que los hallazgos sean más relevantes para la enfermedad humana que los resultados obtenidos únicamente a partir de un modelo murino.
No obstante, los experimentos en células humanas y muestras de tejido humano no son lo mismo que tratar a un paciente humano. La eficacia clínica y la seguridad siguen siendo desconocidas.
Por qué el estudio también es importante para los caballos
Un aspecto especialmente interesante de la investigación es su examen directo de células de cartílago equino.
Los investigadores aislaron condrocitos articulares primarios de seis caballos con madurez esquelética, de entre tres y 24 años. Los caballos habían sido eutanasiados por razones no relacionadas con la investigación ni con lesiones articulares.
Cuando estas células se expusieron a MSC-818, los investigadores observaron cambios favorables en varios genes asociados con la salud del cartílago.
En condiciones inflamatorias que implicaban interleucina-1 beta (IL-1β), el tratamiento aumentó la expresión de marcadores relacionados con el cartílago, incluidos COL2A1 y MATN3, al tiempo que redujo la expresión de ADAMTS5.
Estos resultados proporcionan una razón biológica para explorar la inhibición de CDK8/19 como posible tratamiento para la osteoartritis equina.
Pero hay una distinción importante:
El estudio probó células de cartílago de caballo en el laboratorio. No trató a caballos con osteoartritis.
Por lo tanto, serían necesarios estudios clínicos en caballos antes de que se pueda determinar si este enfoque mejora la cojera, el dolor, la movilidad o la salud articular a largo plazo en pacientes equinos reales.
¿Qué ocurrió cuando los investigadores trataron a ratones con osteoartritis?

La parte in vivo más importante del estudio involucró a ratones machos STR/Ort, una cepa que desarrolla osteoartritis espontáneamente a medida que envejece.
Esto difiere de algunos modelos experimentales en los que la OA debe producirse artificialmente mediante cirugía o lesión. Por lo tanto, el modelo STR/Ort permite a los científicos investigar procesos asociados a una enfermedad que se desarrolla de forma natural, aunque la OA en ratones todavía no puede reproducir perfectamente la osteoartritis en humanos o caballos.
Los investigadores comenzaron el tratamiento cuando los ratones tenían 22 semanas de edad, después de que la patología de la OA hubiera empezado a desarrollarse.
Seis ratones recibieron MSC-818 a 5 mg/kg por vía oral tres veces por semana durante 12 semanas, mientras que cinco animales de control recibieron el tratamiento con vehículo.
La movilidad mejoró
En la semana 11, los investigadores evaluaron a los ratones utilizando un sistema de análisis de la marcha basado en cinta de correr.
Todos los animales tratados con MSC-818 completaron con éxito la prueba de la cinta de correr, en comparación con el 60 % del grupo de control.
El tratamiento también corrigió aspectos de la asimetría de la marcha asociada a la enfermedad.
Estos resultados funcionales son importantes porque un tratamiento que cambia biomarcadores de laboratorio sin mejorar el movimiento puede tener una relevancia clínica limitada.
Disminuyeron los marcadores sanguíneos de inflamación y estrés oxidativo
Los investigadores también midieron dos biomarcadores sanguíneos:
- IL-1β, asociada a la inflamación;
- malondialdehído (MDA), un marcador de estrés oxidativo.
Ambos se redujeron tras el tratamiento con el inhibidor de CDK8/19.
Los ratones tratados también experimentaron menos del aumento de peso anormal observado en el modelo de enfermedad STR/Ort.
También fueron visibles cambios dentro de la articulación
La mejora de la movilidad estuvo acompañada de cambios biológicos y estructurales.
El examen histológico reveló alteraciones en la composición del cartílago, incluido un mayor depósito de proteoglicanos, moléculas importantes que ayudan al cartílago a retener agua y soportar la carga mecánica.
Los investigadores también observaron aumentos de condromodulina-1 y matrilina-3, proteínas asociadas a la biología del cartílago.
Mediante tomografía computarizada de alta resolución (micro-CT), los investigadores examinaron pequeños puentes de tejido mineralizado que se desarrollan en las placas de crecimiento de los ratones STR/Ort y que se asocian con el empeoramiento de la enfermedad en este modelo.
Los ratones tratados desarrollaron menos puentes mineralizados, y los que llegaron a formarse eran menos densos.
En conjunto, los hallazgos indican que la inhibición de CDK8/19 estaba influyendo en múltiples aspectos de la enfermedad, en lugar de limitarse a cambiar la forma en que se movían los animales.
El tratamiento puede afectar tanto a la inflamación como al cartílago
La osteoartritis se reconoce cada vez más como un trastorno que implica mucho más que el cartílago.
El hueso, el tejido sinovial, las células inmunitarias, la carga mecánica y la señalización inflamatoria pueden contribuir a la progresión de la enfermedad.
Por ello, los investigadores estudiaron el efecto de la inhibición de CDK8/19 sobre los macrófagos, células inmunitarias implicadas en las respuestas inflamatorias.
Cuando los macrófagos derivados en laboratorio se expusieron a estímulos inflamatorios, MSC-818 redujo la actividad de varios genes inflamatorios, incluidos IL1B, IL6 y TNFA, bajo ciertas condiciones experimentales.
El estudio también encontró efectos relacionados con los osteoclastos y los osteoblastos, las células responsables de la resorción y la formación ósea.
Esta combinación es significativa porque sugiere que dirigirse a CDK8/19 podría influir potencialmente en todo el entorno articular de la osteoartritis, no solo en el cartílago.
¿Significa esto que los científicos han encontrado una cura para la osteoartritis?

No.
Los hallazgos son prometedores, pero describir la inhibición de CDK8/19 como una cura establecida para la artritis iría mucho más allá de la evidencia disponible.
El estudio proporciona evidencia preclínica de potencial para modificar la enfermedad.
Todavía no demuestra que:
- los inhibidores de CDK8/19 reviertan la osteoartritis en humanos;
- los fármacos reviertan la osteoartritis en caballos;
- el tratamiento a largo plazo sea seguro en cualquiera de las dos especies;
- las mejoras persistan después de suspender el tratamiento;
- la misma dosis o vía de administración funcionaría en pacientes;
- el tratamiento sea superior a las estrategias existentes de manejo de la OA.
Hay otro matiz importante en los datos de los ratones. Aunque los investigadores observaron mejoras significativas en la movilidad, los biomarcadores y varios parámetros articulares, el estudio informó de que no hubo un efecto significativo en la puntuación histológica convencional OARSI. Los autores sugieren que esto puede reflejar limitaciones de ese método de puntuación para captar algunos efectos celulares y de toda la articulación del tratamiento, pero el resultado refuerza la necesidad de realizar estudios confirmatorios más amplios.
El experimento con ratones también fue pequeño, con 11 animales en total, y utilizó únicamente ratones machos. Estos factores son importantes a la hora de interpretar hasta qué punto los resultados pueden trasladarse con confianza a especies mucho más grandes y biológicamente diferentes.
Por qué un fármaco que modifique la osteoartritis sería un gran avance
El tratamiento moderno de la OA puede ser muy valioso para controlar los síntomas, pero por lo general se centra en el manejo de la enfermedad, no en la reversión de la enfermedad estructural ya establecida.
Según el paciente y la articulación afectada, las estrategias actuales pueden incluir ejercicio y rehabilitación, control del peso cuando sea apropiado, medicación analgésica o antiinflamatoria, inyecciones y, en casos humanos graves, cirugía de reemplazo articular.
Investigadores de todo el mundo están estudiando posibles fármacos modificadores de la enfermedad para la osteoartritis (DMOAD) capaces de ralentizar el deterioro estructural o mejorar la biología articular.
Sin embargo, hasta ahora ningún medicamento farmacéutico que modifique la enfermedad ha entrado en el uso clínico rutinario y demostrado detener de forma fiable la progresión de la OA.
Por tanto, la inhibición de CDK8/19 se incorpora a un ámbito de desarrollo de fármacos para la osteoartritis sumamente importante, pero también difícil.
¿Qué debe ocurrir a continuación?
Los investigadores del RVC afirman que el siguiente objetivo es avanzar desde la investigación preclínica hacia estudios de prueba de concepto en poblaciones de pacientes.
Las investigaciones futuras deberán establecer varios aspectos antes de que la inhibición de CDK8/19 pueda convertirse en una terapia real para la osteoartritis:
- Seguridad — determinar si las dosis eficaces pueden administrarse sin efectos adversos inaceptables.
- Dosis óptima — establecer la cantidad, la frecuencia y la duración del tratamiento necesarias.
- Eficacia a largo plazo — demostrar que las mejoras representan una modificación duradera de la enfermedad y no cambios temporales.
- Beneficio estructural — demostrar una preservación o restauración significativa de los tejidos articulares.
- Resultados sobre dolor y movilidad — probar que las mejoras biológicas se traducen en beneficios importantes para los pacientes.
- Eficacia entre especies — establecer de forma independiente la eficacia en humanos, caballos u otros animales, en vez de asumir que los resultados se trasladarán entre especies.
- Estudios controlados más grandes — confirmar los hallazgos en poblaciones considerablemente más amplias.
Qué significa hoy el estudio para los propietarios de caballos
Para los propietarios de caballos que afrontan la artritis, la investigación es alentadora, pero todavía no cambia las recomendaciones actuales de tratamiento.
Actualmente no existe ninguna terapia comercial aprobada para la osteoartritis basada en CDK8/19 que los propietarios o veterinarios deban intentar utilizar basándose en este estudio.
Los caballos que muestran rigidez, disminución del rendimiento, acortamiento de la zancada, dificultad para girar, hinchazón articular o cojera persistente deben seguir siendo evaluados por un veterinario. El tratamiento y el manejo dependen de factores como la articulación afectada, la gravedad de la enfermedad, la edad, la carga de trabajo y la salud individual del caballo.
La principal relevancia de esta investigación está en lo que podría hacer posible en el futuro: una terapia diseñada para modificar los procesos biológicos que impulsan la osteoartritis, en lugar de limitarse a tratar los síntomas.
Un paso prometedor, pero todavía no un tratamiento
El estudio dirigido por el RVC proporciona evidencia inusualmente amplia a favor de CDK8/19 como diana para la osteoartritis.
Los investigadores observaron efectos beneficiosos en modelos de cartílago de ratón, células derivadas de humanos, células de cartílago equino, modelos de células inflamatorias y ratones vivos con osteoartritis espontánea. También identificaron actividad relacionada con CDK8 alrededor de lesiones en cartílago humano con osteoartritis.
Esa evidencia entre especies y de toda la articulación convierte la inhibición de CDK8/19 en un candidato interesante para un desarrollo posterior.
Por ahora, sin embargo, la conclusión adecuada no es que la osteoartritis se haya curado, sino que los científicos han identificado una nueva vía creíble que podría conducir algún día a un tratamiento modificador de la enfermedad.
Que esa promesa se traduzca en una terapia segura y eficaz para personas, caballos u otros animales dependerá de las siguientes etapas de la investigación.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el nuevo tratamiento para la osteoartritis que se está estudiando?
Los investigadores están estudiando fármacos que inhiben CDK8 y CDK19, proteínas implicadas en la regulación de la actividad genética celular. Un compuesto llamado MSC-818 produjo resultados prometedores en experimentos de laboratorio y en un modelo murino de osteoartritis.
¿Pueden los inhibidores de CDK8/19 curar la osteoartritis?
Actualmente no hay evidencia de que curen la osteoartritis en personas o caballos. La investigación es preclínica y demuestra potencial terapéutico, no una eficacia clínica establecida.
¿El tratamiento se probó en caballos?
No en caballos vivos. Los investigadores probaron el inhibidor en células de cartílago primarias obtenidas de seis caballos, donde produjo varios cambios favorables en la expresión génica en condiciones normales e inflamatorias.
¿Se probó en osteoartritis humana?
Los investigadores estudiaron células humanas formadoras de cartílago y examinaron tejido de cartílago humano con osteoartritis. Sin embargo, ningún paciente humano fue tratado con el fármaco como parte de este estudio.
¿Cuándo podría estar disponible un nuevo medicamento para la osteoartritis?
Actualmente no existe un calendario fiable. Serían necesarios estudios de prueba de concepto, evaluación de seguridad y ensayos clínicos controlados antes de que pudiera siquiera considerarse una aprobación regulatoria.
¿Ya existen fármacos que detengan la progresión de la osteoartritis?
En 2026, no existe ningún medicamento farmacéutico modificador de la enfermedad aprobado y de uso clínico rutinario que detenga o revierta de forma fiable la progresión de la OA. El manejo actual se centra principalmente en el dolor, la función y los factores de riesgo asociados.
